PLEGARIA DE GRATITUD
Damos
gracias por los ojos que pueden ver y ponderar; por las papilas gustativas
que conocen los placeres sensuales de comer y beber; por las manos que pueden
sostener y tocar y sentir; por los oídos que pueden deleitarse con la música y con
la voz de un amigo; por la nariz que puede oler el aroma del pasto recién cortado o
una deliciosa comida, y también respirar el aire que nos da vida.
Damos
gracias por el tesoro de nuestros seres amados, cuyos corazones, con
apertura y aceptación, nos han animado a ser quienes somos. Damos gracias por su
fidelidad, por estar a nuestro lado cuando nuestra debilidad era más notable, por estar
ahí cuando más lo necesitábamos, y por deleitarse con nosotros en nuestros buenos días
y épocas gozosas .
Damos
gracias por los ojos de la fe. Por creer en la presencia de Dios, Fuente de
Amor Infinito, que nos da esperanza en nuestros días más oscuros, nos ayuda a percibir
nuestra hambre espiritual y, en nuestros días más oscuros, nos recuerda confiar en las
bendiciones de esa presencia divina.
Damos
gracias por el continuo proceso de llegar a ser quienes realmente somos; por
las estaciones que hay en nuestro interior y por la gran aventura de la vida que nos reta
y reconforta al mismo tiempo.
Damos
gracias por los mensajeros de Dios personas, sucesos, palabras
escritas o habladas- que vienen a nosotros exactamente en el momento oportuno y nos ayudan
a crecer.
Damos
gracias por el llamado a trabajar con nuestros dones y habilidades únicas,
agradecidos de poder servir y usar nuestros talentos de una manera justa y responsable.
Damos
gracias por tener resueltas las necesidades básicas de la vida; por tener
los medios y la habilidad para escuchar el grito de los pobres y responder compartiendo
nuestra abundancia.
Damos
gracias por el milagro de la vida, por lo verde de nuestra tierra, por la
sorprendente gracia de nuestra historia.
Damos
gracias por estar todavía a tiempo para decidir el destino del mundo, con
nuestras elecciones y con nuestras acciones.
Damos
gracias, finalmente, por tener dentro de nosotros el poder de traer la paz a
un mundo dividido, porque la paz del mundo empieza dentro de cada uno de nosotros
Anónimo.