Que nuestra principal
intención sea dar a nuestros hijos un entendimiento consciente de lo poderosos,
importantes, valiosos y perfectos que son
Que cada palabra que
salga de nuestra boca contenga el deseo de ayudar a nuestro hijo a saber que es poderoso
sin medida, dando el tono de enaltecimiento
Que entendamos que todo
habrá de gravitar en ese tono si lo mantenemos consistentemente
REPETIRLE CONSTANTEMENTE, CON LA PALABRA O CON EL
PENSAMIENTO:
Eres perfecto
Tú haces cantar a mi corazón
Creo en ti
¡gracias por habernos elegido!
Te amo por siempre y para siempre
¡te adoro!
No tengo todas las respuestas,
Pero si sé que la vida debe ser buena
Confía en tu intuición
Me gusta estar cerca de ti
Persigue el gozo, es tuyo
Eres un genio creativo
Eres muuuuuy inteligente
Tu sonrisa ilumina al mundo
Aprendo mucho de ti
El mundo es mejor gracias a ti
Eres una gran bendición para mí
Hay mucho amor para ti
¡no hay nada que no puedas ser, hacer o tener!
Abraham-Hicks, 1997