LA GRATITUD ME CONECTA CON LA ABUNDANCIA.

 

          LO PRIMERO QUIERO DAR LAS GRACIAS.

 

-  A todas las personas que entran a nuestra Página y leen nuestros artículos. RECIBAN NUESTRO AMOR Y DESEO DE PAZ Y ABUNDANCIA PARA EL 2007.

-  A Gerardo, que como él decía, fue el “conejillo de indias” de Cecura, y por quien Cecura inició.

-  A Blanquis, cuyo amor y generosidad hicieron posible que Cecura pudiera funcionar en Tejocotes desde hace 6 años.

-  A Paty que desde hace 10 años tiene Cecura en Valle Escondido y Satélite.

- A Elfega, que hace 2 años tiene Cecura en Cd. Neza.

- A las cofundadoras de Cecura, y a todos los facilitadores y voluntarios de la Ciudad de México.

-  A los fundadores y equipos de los diversos Centros en la República.

-  A toda la gente que participó en nuestros grupos y qué ya ha trascendido.

-  A todos los miles de participantes que han pasado por nuestros grupos, cursos y conferencias.

 

A TODOS ELLOS LES ENVIAMOS AMOR Y GRATITUD DESDE NUESTRO CORAZÓN.

EN EL UNIVERSO HAY ABUNDANCIA ILIMITADA.

 

Basta con mirar a nuestro alrededor para constatarlo…

El Universo ES abundancia, como nos lo muestra la infinita variedad y cantidad de galaxias, mundos, seres vivos, elementos químicos…

Y sin embargo, el ser humano, por miedo, con frecuencia cree en la escasez y la auto limitación… Y por lo tanto, se queja y sufre…

Nosotros en Cecura sabemos que hay otra forma de ver la vida. Incluso el principio de “podemos ser buscadores de amor y no de faltas”… nos habla de elegir la Abundancia del Amor en vez de fijarnos en las carencias sugeridas por el miedo.

Pues bien, un día descubrí que agradecer me conecta con la Abundancia, y decidí tomar un “Diplomado en gratitud”… ¿Quién lo ofrecía?: la Creación, la Vida misma… Y ahora confío que este diplomado se convierta para mí en maestría, pues el gozo, los regalos y los aprendizajes recibidos han transformado mi vida.

Empecé por mi relación con Dios…Pensé entonces en cómo me sentiría yo si tras estar todo el día cuidando a mis hijos, mi marido o mi mamá me dijeran una y otra vez “por favor, cuida a tus hijos”… “por favor cuida a tus hijos…”

Y qué diferente y cuánto más motivador para mí sería escuchar: “¡qué afortunados son tus hijos de tener una mamá pendiente y amorosa como tú! ¡Gracias por cuidarlos con tanto amor!”

Así que ahora sólo le pido a Dios una vez. Las siguientes veces, al pensar en el tema digo: “Gracias Señor, porque sé que ya escuchaste mi oración y ya está dándose el mayor bien para mí o para X”.

¿Cómo se sentirá Dios en cada caso? No lo sé… Pero sí sé de qué manera tan diferente me siento yo…

Ahora a lo largo del día y sobre todo si me asallan pensamientos de miedo y escasez para el futuro, repito una y otra vez: “Gracias Señor porque me provees en abundancia de TODO lo que necesito en cada momento presente”.

Esto es una gran verdad, y recordármela me cambia la perspectiva.

El otro día un amigo me comentaba lo agobiado y preocupado que estaba porque su esposa dormía sólo 4 o 5 horas, trajinaba todo el día, tenía mil ocupaciones y además, siendo tan responsable, tenía que hacerlo todo muy bien… “¡No sé cómo resiste! Me da miedo que se enferme…”.

Yo le pregunté qué pasaría si en lugar de pensar así, diera gracias.

-  “¿Gracias? ¿de qué?”

-  Podrías decir “Doy gracias y me alegro de que mi esposa tenga tan buena salud; que esté llena de energía; que le baste con unas pocas horas de sueño, que sea tan responsable, y bien hecha… ¡Que afortunado soy y que agradecido estoy de tener una esposa así!!!”

Conforme yo lo iba diciendo los dos nos fuimos llenando de energía y sonriendo… ¡Es imposible dar gracias sin sonreír! Y nos conectamos con la abundancia de energía y de recursos que hay en su mujer… y en nosotros…

Es increíble lo que sucede al agradecer… Por ejemplo un día, en una época con “poco flujo de efectivo”, le comenté a una amiga que yo daba gracias cada vez que le podía poner gasolina al coche o llevarlo al servicio, a lo que ella respondió que, en cambio, ella daba gracias de no tener coche, ir en metro y combis y no tener que gastar en gasolina y en servicios…

Cuando me quejo y enumero lo que me falta, o lo que le falta a mi vida o lo que le falta a una persona o situación, empiezo a sentirme miserable… incluso víctima… Empiezo a sufrir.

Podemos hacer una prueba en este momento…

  1. Piensen en algo de ustedes de lo que se quieran quejar, de lo que falte en su vida. Cuéntenselo a alguien o a ustedes mismos empezando con: “Pobre de mí que no tengo…”
  1. Ahora piensen en algo por lo que se sientan agradecidos…

Díganselo a alguien o a ustedes mismos empezando así: “¡Qué afortunado soy y qué agradecido estoy por”…

  1. Dénse cuenta de cómo dijeron cada cosa: y de cómo se sintieron…

Pues bien, yo los invito a hacerse expertos en agradecimiento… A ir desmenuzando cada vez más los motivos de gratitud, y verán cómo el alma se llena de gozo,  cómo se sienten ricos y poderosos. Lo siguiente es sólo un breve ejemplo:

-  Gracias porque estoy vivo. Porque siento, pienso, lloro, río… Muevo brazos, manos, dedos… Sujeto objetos y los levanto…

-  Gracias por el cielo, las nubes, la lluvia, el aire que respiro…

-  Gracias por mis amigos, y por quienes me incomodan o atacan y me hacen aprender…

-  Gracias por la tecnología (Celular, Resonancia Magnética, Computadora, Coches seguros, etc., etc.) que facilita mi vida.

-  Gracias por las miles de horas humanas que hay detrás de cada medicina, de cada máquina, de cada profesional con el que me relaciono.

-  Gracias a mi cuerpo por las incontables funciones que realiza en mi beneficio (enumerarlas).

-  Gracias a nuestro planeta que nos regala TODO lo que necesitamos para vivir.

-  Gracias a nuestro país. A nuestros gobernantes por todo lo bueno que sí han hecho. A los mexicanos que con nuestro trabajo, amor y responsabilidad estamos construyendo un espacio de abundancia para nosotros y las siguientes generaciones.

-  Gracias a todos los que tenemos como intención fuerte y clara QUE SE DÉ EL MAYOR BIEN DE MÉXICO.

En la vida no hay que “dar por un hecho” nada, ni creer que “después de todo esa es su obligación” pues, en primer lugar, esa persona podría no hacerlo aunque le correspondiera, y además la gratitud es un regalo para mí, que reconozco así el valor de lo que hay en mi alrededor y lo celebro.

Podría llenar hojas y hojas. De hecho lo hago, pues tengo una “libreta de la gratitud”, que llevo siempre conmigo para ir enumerando mis motivos de gratitud y por lo tanto de abundancia.

Es algo que les recomiendo como un gran regalo que pueden darse y que, como todo regalo, es gratis…

Y luego observen… ¿Qué sienten en su interior al ir haciendo su lista… ¿Que se ensancha el corazón y la sonrisa…?

Cada vez que yo le doy gracias a alguien (o a mí misma), reconozco la abundancia que hay en esa persona: de amor, eficacia, creatividad, alegría, risa… y también me doy cuenta que soy alcanzado y bendecido por esa abundancia.

Agradecer une, reafirma el regalo e invita a la generosidad.

Así que hoy quiero de nuevo dar gracias a cada una de las personas que ha contribuido abundantemente con su riqueza subjetiva a que Cecura sea lo que es. Gracias a todos ustedes tenemos y hemos tenido abundancia de aprendizajes, de puntos de vista, de procesos, de descubrimientos, de conexiones…

Les doy gracias por su honestidad personal, por su valentía, por su compromiso, por su solidaridad con los demás.

Y sé que muchos pueden también, como yo, dar gracias a los “regalos con envoltura extravagante” que compartimos en los grupos, a todas esas circunstancias dolorosas o difíciles que, cuando así lo elegimos, nos conectan con nuestra propia abundancia: de fortaleza, de recursos insospechados, habilidades sin explorar, valentía desconocida, … Abundancia de creatividad, paciencia, comprensión e incluso, de humor inesperado.

Y por supuesto, no podemos olvidar darnos las gracias a nosotros mismos y reconocer la abundancia de tiempo, energía, valor y demás que hemos dedicado a nuestra propia curación.

 

¡LITERALMENTE ESTAMOS LLENOS DE GRACIAS!!

 

Recordemos que a lo que damos atención, le damos poder… ¡Pongamos pues nuestra atención en la abundancia de nuestras vidas y ésta se expandrá!!

Yo sólo puedo concluir diciendo:

“¡Qué afortunada soy y qué agradecida estoy por encontrarme viva en este momento, en este lugar, con todos ustedes!”

“¡Qué afortunada soy y qué agradecida estoy por haber podido transitar por TODOS los momentos de mi vida, que me hacen estar hoy aquí, gozosa y agradecida!”

 

 

LES DESEO UN AÑO 2007 LLENO DE

GRACIAS… MARUJA.