Las SIETE Reglas de
Quieres cambiar cosas en ti, pero tu
cerebro parece que no entiende.
Racionalmente le das órdenes, pero
tu cerebro no las obedece. Es como si existiera una gran distancia entre lo que quieres y
lo que consigues. Existen ocho reglas fundamentales que el cerebro cumple escrupulosamente
y que tenemos que tener en cuenta a la hora de producir cualquier cambio.
1. Todo pensamiento o idea produce
una reacción física. Todos los pensamientos afectan a todas las funciones del organismo.
Los pensamientos de preocupación desencadenan cambios en el estómago, que a la larga
pueden derivar en úlceras. Los pensamientos de ira aumentan el nivel de adrenalina a la
sangre, produciendo diversos cambios en el cuerpo.
Los pensamientos de ansiedad y miedo
aumentan la rapidez del pulso. Todas las ideas que tienen un fuerte contenido emocional
casi siempre alcanzan el inconsciente (la mente del sentimiento). Una vez aceptadas,
éstas ideas continúan produciendo la misma reacción corporal una y otra vez.
Es necesario, por lo tanto, romper ese círculo por algún sitio si no queremos caer una y
otra vez en las mismas respuestas psicofisiológicas.
2. Lo que se espera tiende a hacerse
realidad. El cerebro y el sistema nervioso responden a imágenes mentales, ya sean
imágenes internas o externas. Las imágenes formadas se convierten en pautas fijas y el
inconsciente utiliza todos los medios de que dispone para llevar a cabo su plan.
Preocuparse es una forma de programar respuestas físicas que no deseamos y el
inconsciente actúa para que se cumpla la situación representada en las imágenes. Las
cosas que temía han acabado por sucederme.
Muchas personas padecen ansiedad crónica, que es simplemente una expectativa mental
inconsciente de que va a ocurrir algo terrible. Por otra parte, todos conocemos personas
que parecen tener una magia especial. Parece que la vida les colma de bendiciones sin
motivo aparente. De ellos decimos que tienen suerte. Lo que parece buena suerte es en
realidad expectativa mental positiva, una honda convicción de que ellos merecen que todo
les salga bien. Nos convertimos en lo que pensamos.
Nuestra salud física depende en gran
medida de nuestra expectativa mental. Los médicos reconocen que si un paciente espera
seguir enfermo, lisiado, paralizado, desvalido o incluso morir, tiende a hacerse realidad
la situación esperada.
3. Al tratar con tu mente o con la
otra persona, la imaginación es más poderosa que el conocimiento
Muchos se sienten superiores a los que pierden sus ahorros en manos de timadores o siguen
ciegamente a demagogos. Se ve fácilmente que estas personas sobrepasan su razón. A
menudo estamos ciegos ante nuestras propias supersticiones, prejuicios o creencias
irracionales. Las ideas que contienen una fuerte emoción, como la ira, el odio, el amor a
nuestras creencias políticas o religiosas, son difíciles de modificar mediante el uso de
la razón.
4. No se puede estar de acuerdo y al mismo tiempo tener ideas opuestas.
Se pueden almacenar muchas ideas. La
regla hace referencia al reconocimiento de una idea por la mente consciente. Muchas
personas intentan obtener ideas opuestas simultáneamente. Un hombre podría creer en la
honestidad y esperar que sus hijos sean honestos, y no obstante embarcarse en prácticas
comerciales levemente deshonestas. Puede intentar justificar sus actos diciendo, Todos
mis competidores lo hacen, es una práctica aceptada. Sin embargo, no puede
eludir la tensión y su efecto sobre el sistema nervioso, originada por sostener ideas
opuestas.
5. Una vez que una idea ha sido aceptada por la mente inconsciente, permanece hasta que
otra idea la reemplaza. Esta regla va asociada a la siguiente: cuanto más tiempo
permanece una idea, mayor es la resistencia a que se la reemplace por otra idea nueva.
Una vez que una idea ha sido aceptada, tiende a permanecer, y cuanto más tiempo actúa,
más tiende a convertirse en una forma habitual de pensar. Así es como se forman los
hábitos, buenos o malos. Tenemos pautas de pensamiento y acción. Anótese bien: TODA
ACCION VA PRECEDIDA DEL PENSAMIENTO. Si queremos modificar nuestras acciones,
tenemos que empezar modificando nuestros pensamientos. Aceptamos ciertos hechos como
verdaderos. Aceptamos que el Sol sale por el este y se pone por el oeste, incluso cuando
está nublado y no podemos verlo. Tenemos muchas pautas de pensamiento que son incorrectas
y sin embargo se han fijado.
Existen personas que en momentos
críticos beben whisky, fuman o consumen calmantes para rendir con eficiencia. Todo eso es
incorrecto, pero la idea está ahí y resulta una pauta fija de pensamiento. Habrá
oposición a reemplazarla con una nueva idea.
6. Un síntoma inducido
emocionalmente, si persiste lo suficiente, tiende a causar cambios orgánicos.
La ciencia médica reconoce que más del 60 % de las enfermedades humanas son
psicosomáticas. La función de un órgano o de una parte del cuerpo se ha perturbado por
la reacción del sistema nervioso a ideas negativas que sostiene el inconsciente. No se
quiere decir con esto que toda persona que se queja de una enfermedad está enferma
emocionalmente o es neurótico. Hay enfermedades causadas por gérmenes, parásitos o
virus. ¡Somos un conjunto inseparable de mente y cuerpo! Si temes continuamente que tu
salud se debilite, sí hablas constantemente de tus nervios de estómago o tus migraftas
debidas a la tensión, a la larga pueden producirse cambios orgánicos.
7. cada sugerencia llevada a la
práctica disminuye la resistencia a sucesivas sugerencias.
Cuanto más tiempo dura una tendencia
mental, más fácil es de seguir. Una, vez que se forman los hábitos se vuelven más
fáciles de seguir y más difíciles de romper.
Cuando el inconsciente ha aceptado una sugerencia, se hace más fácil que acepte nuevas
sugerencias y las lleve a la práctica. En ello se basa la publicidad y el marketing.