REFLEXIÓN POR EL DIA DE LAS MADRES
Como
muchos de ustedes saben el Día de las madres es un día organizado
originalmente por los medios de comunicación y las casas comerciales para hacerse de
ganancias económicas; sin embargo es también un momento de reflexión, de
agradecimiento, de festejo y de oración por las mamás.
LES DAMOS
GRACIAS:
Por
nuestras propias madres: Agradeciendo una vez más la vida que les debemos: el cariño que
nos dieron, la iniciación en la vida, el desinterés en su trabajo, el ejemplo en su
responsabilidad, los infinitos momentos en que su paciencia fue nuestra salvación. Para
que se sientan realmente compensadas con nuestras vidas y sobre todo que sientan
profundamente nuestro agradecimiento por habernos dado la vida.
Por la
bendición de cómo madres haber transmitido vida: En agradecimiento de la decisión,
ilusión, audacia y oportunidad de haber procreado nuevos seres. Para que siempre
comprendamos que la vida se regala, no se controla. Para que tengamos la esperanza que
estos hijos que trajimos al mundo vivan una vida feliz, que les merezca la pena vivirla.
Por las
mamás que sienten el abandono de los hijos: cuando los hijos se van, cuando los hijos
discrepan y llevan su vida con otros valores, cuando los hijos no realizan el ideal de
vida que la madre había deseado para ellos. Para aprender a no sentirnos defraudadas
jamás, descubriendo siempre en cada hijo el amor. Para comprender la plenitud de
entregar, aun sin recibir nada a cambio. Para que comprendamos que, aún los hijos
descarriados, lo que siguen necesitando y lo único que les podemos dar es un poco más de
AMOR.
Por las
mamás trabajadoras: Para que con responsabilidad llevemos a cabo nuestras labores. Que
nuestra tarea sea la atención hacia los demás: pacientes, estudiantes, damnificados,
pobres, necesitados, etc. Que con amor de madres nos solidaricemos con ellos, haciéndoles
sentir nuestra cercanía. Que nuestro trabajo sea realización personal, mejora del mundo
que nos rodea, logrando una vida más confortable y justa para todos. Para que veamos en
nuestro trabajo nuestro modo práctico de amar.
Por las
mamás entusiastas: Por todas las mamás que son capaces del idealismo, por las que creen
en los demás, en el amor y en la amistad. Por las que tienen fe en que la semilla que
siembran produce una espiga llena de vida. Para que nos contagien su generosidad, su
alegría de vivir, su optimismo ante el esfuerzo, su comprensión y sensatez ante los
fracasos. Para que las queramos, imitándolas y enrolándonos en su cruzada de mejorar
nuestro mundo que necesita y desea ser mejorado por el amor.
Por las
mamás que nos dan ejemplo: Por tantas mamás que aman a sus hijos cada día y cada noche,
sin vacaciones, ni fines de semana, ni descanso dominical. Que no piensen en mínimos, ni
en cumplimientos de reglas, ni en derechos laborales; sino que entregan lo mejor de si
mismas para el bienestar y bien ser de sus hijos.
Por las
mamás felices: Para que sean testimonio de alegría, de convivencia cordial, de
satisfacción por las cosas bien hechas, de valorar a las personas por lo que son y pueden
ser, no por lo que tienen nos contagien de su bondad, gozo y sencillez.