DESDE EL CORAZÓN DE MONTERREY.
Estamos
aquí para celebrar los 5 años de Cecura-Monterrey, y por ser esta una celebración
de Cecura, significa que viene desde nuestro ser más puro, desde nuestra esencia de amor.
Es una
celebración para hacer un viaje que a veces en este mundo alborotado en que
vivimos, no nos damos el tiempo. Es un viaje al corazón
Y es desde dentro de
nuestro corazón que esta noche tan especial de celebración vamos a conectarnos con todos
los que aquí tenemos el mismo propósito
el de vivir la vida más plena, más
abierta, más libre de miedos, más desde nuestra esencia, más desde nuestro ser interno.
Hoy a los
cinco años de habernos juntado por primera vez en este sueño de crear un espacio de amor
recordamos tantas cosas
. Mirando hacia atrás me doy cuenta de cuántas
personas han influido en este nuestro caminar, cuantas han tenido su tiempo con nosotros y
nos enriquecieron y como con cada una fuimos caminando y aprendiendo.
Recuerdo
la historia de lo que me movió a iniciar todo esto y que fue el haber conocido a Gerry
Jampolsky cuando Jonathan mi marido, ya había sido operado y diagnosticado.
Me conmovió esa reacción inmediata de Gerry de venir a nosotros, su calor
humano, cómo nos acogió sin pensarlo cuando lo esperaban 400 personas para escucharlo en
una conferencia, con una entrega llena y plena al momento presente, una entrega
amorosísima que nos abrió a Jonathan y a mí en un instante al flujo de ese amor
de Gerry.
En el 2001
surgió de nuevo el sueño y nos unimos en él con Annette, Marianela, Norma, Delia,
Nelly, Lucy, y vinieron Maruja y Gerardo, a quienes todos nos rendimos ante la bellísima
forma en que el amor fluía entre ellos al ir compartiendo su vida y experiencias
con nosotros, al irnos entregándonos a todos nosotros, ese amor que ellos vivían
tan fuerte y obviamente.
MARUJA Y
GERARDO, MUCHAS GRACIAS POR AYUDARNOS A NACER Y SEGUIR AQUÍ CON NOSOTROS CON SU APOYO Y
AMOR INCONDICIONAL.
Recuerdo a
Gerardo diciendo al final de ese primer taller: yo fui el conejillo de Indias para que
Cecura naciera en Mexico, y luego añadió, y Jonathan fue el ángel de Indias para que
naciera en Monterrey. Son bellísimos recuerdos.
Nuestros
dos primeros años fueron de mucha actividad, de muchos talleres, Maruja y Gerardo
vinieron en dos ocasiones en menos de cuatro meses, fuimos 13 de nosotros al congreso
Internacional de Cecura, trajimos a María Uhart de Argentina y Dan de California.
Recuerdo a Irma Nora consiguiéndonos la cita con el secretario de gobierno para ir a la
cárcel y ver la posibilidad de trabajar ahí con los internos, y yendo los 13
facilitadores en comitiva. Luego yendo al Seguro Social a presentarnos ante 60
personas para ofrecer Cecura a los grupos de señoras con cáncer. Recuerdo nuestro
entrenamiento de fines de semana con Doug durante un verano en casa de Nelly. Amparo
de España con su taller del Puente, Lucero y Carlos con el del duelo.
Recuerdo
hoy a Mariana y Guille que ya en Argentina tienen un grupo de Cecura caminando fuerte, a
Millie, Sylvia y Hector, Ceci, Guille, Marcela, Lucia, Ma. Luisa, Linda, Aurora, Alicia y
Gabriel, Lily y Cesar, Laurentina, Laura, Lety. Todos y cada uno nos regalaban y nos
compartían de ellos mismos; o eran facilitadores, o era la casa que nos acogía, o la
casa que acogía a quien venía al taller, o nos hacía TODOS los 120 corazones para el
taller, o corrían a traer sillas de su casa pues llegaba demasiada gente
.o nos
dirigía en el recinto de forma muy especial
Todos y cada uno nos fueron
dejando su semilla y su para que estuvieron con nosotros y los recordamos hoy
y les damos las gracias desde el corazón.
Luego
vinieron años tranquilos de introspección donde brincábamos de un lugar prestado a otro
y donde hasta en alguna ocasión estuvimos en un lugar de yoga donde teníamos que
sentarnos en cojines que cada quien traía.
Hace dos
años Cristina nos acogió con todo su corazón y entramos a cooperar con Estima lo que
nos dio mayor estabilidad de permanencia.
Y hoy,
aquí estamos con un grupo de facilitadores muy fuerte, muy listo para crecer y
expandirse, muy comprometidos, y se repite el patrón, porque de nuevo se regalan y
comparten de ellos mismos o es su casa que prestan, o sus habilidades de contabilidad, o
sus inciensos y su música, o su capacidad de vender, de animar, de organizar eventos,
sus contactos, su experiencia en computadoras y sonido, su sencillez y disposición
para lo que se ofrezca, su entrega a los que facilitan
.
Hoy los
facilitadores están listos para facilitar, ahora estamos listos para despegar con
esa interioridad ganada a través del tiempo, con esa confianza de que todo está bien
como está, y sabiendo que estamos aquí para
CREER QUE
LO QUE TIENE QUE SER SERÁ, Y QUE NO SE TRATA TANTO EN EMPEÑARNOS EN QUE ALGO FUNCIONE Y
SALGA COMO LO HEMOS PLANEADO, SINO EN IRNOS LIMPIANDO Y EN IR DESPERTANDO A NUESTRO SER
INTERIOR PARA DESCUBRIR NUESTRA TAREA Y PERMITIR QUE SE HAGA A TRAVÉS NUESTRO.
Y para
lograr esto, podemos seguir el ejemplo de Gerry cuando estuvo con Jo, eso es lo que es
Cecura: estar ahí para el otro, desde el corazón, entregado completamente al momento
presente.
Esa es mi
visión de Cecura.
Sanarme a mi para permitir que fluya en mi lo que El quiere para quien El quiere.
MARGARITA DUKE.