Escucha tu voz interior

En el centro de cada persona hay una guía o Voz Interior que hace contacto directo con Dios, con la armonía del universo, con la fuerza suprema.... con todo conocimiento, intuición, creatividad y armonía.

Todos recurrimos, aún sin saberlo, a esta guía interior, y es cuando nuestras decisiones fluyen con mayor bien, eficacia y buenos resultados. Todos la usamos; pero son pocos los que toman conciencia de su potencial. Siempre está ahí y, sin embargo, sólo la escuchamos cuando realmente queremos, nos detenemos  y hacemos un silencio interior.

Generalmente buscamos esta fuerza interior en épocas de crisis, cuando sentimos que solos no podemos con la situación, que no podemos resolver nuestros problemas.

La podemos percibir como una voz, una sensación, un pensamiento, una intuición, cuya  aceptación nos da paz.

De niños nos educaron a encontrar las respuestas fuera de nosotros mismos: en padres, maestros y demás personas que nos rodearon, pero eso implica dar las riendas de nuestra vida a otra persona. Indudablemente es muy enriquecedor estar abiertos a toda información, a todo camino, pero sin olvidar que, en última instancia, yo soy responsable por la decisión que tome, que la respuesta más adecuada está dentro de mi, me la da mi guía interna.

Escuchar mi Voz Interior es sencillo de hacer, pero requiere que lo practique, pues no es algo mágico; sólo se necesita dedicarle tiempo, ser constante y confiar en uno mismo.

Si estoy metido en el ruido, bullicio, carreras, activismo, etc. de la vida cotidiana, no podré resolver mis problemas, y a veces ni siquiera lograré identificarlos; pero si busco en lo profundo de mi ser, encontraré el amor y la paz que me permitan descubrir la mejor respuesta.

La forma particular en que puedo oír mi Voz Interior, está determinada por mi educación, talentos, situación personal, etc. De hecho, puedo escucharla al escribir, leer, correr, pintar, meditar.

Conviene aclarar que dentro de mi puedo escuchar dos voces:

La  Voz Interior, voz de mi guía interna, que es de paz, confianza y  amor y

La voz del ego, o del miedo, que es de  juicio, conflicto y desconfianza.

Si profundizo con honestidad, encuentro que todos los pensamientos y sentimientos vienen de una de esas dos fuentes, amor o miedo,  y  mientras esté en conflicto, las dos voces incluso dialogan.

La Voz Interior viene del amor. Es breve y simple, no entra en rollos mentales, es discreta, suele tomar su tiempo… Hace contacto con Dios, con la intuición, con la armonía del universo.  Aunque el mensaje a veces me sorprenda, curiosamente me produce paz y una sensación profunda de que ciertamente es por ahí. Me hace confiar en mí y en el flujo de la vida. Busca el bien integral.  Está disponible para darme dirección y reafirmación.

La voz del ego viene del miedo. Es más mental y elaborada y se expresa con juicios que suelen descalificar, a mi o a otro. Habla prontamente, con confusión y suele escucharse más fuerte implica preocupación y desconfianza; prejuzga, quiere controlar lo que sucede, dice lo “lógico”, lo práctico. Busca una solución “conveniente” y superficialmente  placentera, pero sin considerar el bien integral y tan solo evitando  el dolor inmediato. Paradójicamente, no me produce paz, sino una sensación de inseguridad, falta de certeza y, a menudo, conflicto.

Mientras más consciente soy de mi Voz Interior, la voz del prejuicio se hace menos dominante.

Mi guía interior me ayuda a leer en fuentes fuera de mi mismo: una persona, un libro, una obra de arte, música, amigos, enemigos, cualquier cosa. Hay que aprender a leer el mensaje en las circunstancias de la vida diaria.

Es bueno observar mis propios pensamientos y notar cuáles están basados en el prejuicio, temor y falta de confianza y cuáles implican confianza, apertura, creatividad, paz y deseo de bien para todos.

Lograr hacer este contacto conmigo mismo es un proceso y el tiempo que tome llevarlo a cabo es personal. La clave es que mi mente esté abierta, receptiva y no tenga miedo.

Cada uno tenemos nuestra Voz Interior. Sin embargo conviene aclarar dos puntos fundamentales:

a)    Mi Voz Interior es sólo para guiarme a mi, no para guiar a otros.

b)    Funciona y aplica sólo en el presente.

 Las otras personas no necesitan de mi guía sino de mi amor, de mi apoyo y de mi convicción de que ellas también tienen su propia Voz interior, y la respuesta para su vida está dentro de ellas mismas. Quitémonos la tentación de ser sus guías, ese no es nuestro trabajo. Ellas tienen su propia guía, al igual que nosotros, que está para ayudar en todo momento, consciente en toda circunstancia de lo que verdaderamente se necesita.

Diez sugerencias para escuchar mejor mi Voz Interior, la voz de mi guía interna

1. Necesito calmarme, aquietarme.

Puedo hacer para ello unas cuantas respiraciones profundas o un pequeño ejercicio de relajación. Si me brotan inquietudes, por ejemplo de pendientes por hacer, ayuda que las anote en un papel. Así quedo tranquilo para atenderlas a su debido tiempo.

2. No tener demasiada inclinación hacia una respuesta específica.

Nadie que piense que ya sabe qué hacer, puede realmente preguntar y escuchar. En ocasiones me doy cuenta de que no se qué es lo mejor para mi y es entonces cuando recurro a mi Voz Interior. La actitud es decir de corazón: “Yo voluntariamente  me dejo guiar por mi sabiduría interior y acepto la respuesta que se me dé, aunque no me guste o no la entienda, siempre y cuando me deje en paz en este momento”.

3. Escuchar con confianza.

Un Ser superior, una Inteligencia Amorosa nos dirige, aunque no estemos conscientes de ello. Lo que está sucediendo  puede ser una bendición, si elijo verlo así, aunque no corresponda a lo que a mi me gustaría. Mi voz interior me aclara que todo lo que sucede es para mi bien, cuando aprendo la lección. Me ayuda preguntarme: ¿para qué está sucediendo esto? más que ¿por qué está sucediendo esto?

4. La voz de la Sabiduría Infinita está en todas partes.

En todo lo que sucede hay   un mensaje de esa Sabiduría, por tanto estemos abiertos a todo suceso para “escucharlo”. La verdad permanece. Lo transitorio pasa. Libros, música, ideas, amigos, enemigos, hablan del amor de Dios. La buena disposición es la única condición necesaria para escuchar. Con actitud de recibir todo de la vida, lo que es constructivo para nosotros se queda, lo que no, se va.

5. Aceptar la respuesta y ser paciente.

Tal vez no obtenga la respuesta que quiero oír, o tal vez ésta venga lentamente. Sin embargo, cuando me llegue no la juzgaré, sino que actuaré en seguida de acuerdo a ella.

6. Sólo hay  realmente una VOZ

La verdadera voz interna es reconocida por aquellos que buscan la verdad. Es la pequeña voz que habla de amor y de paz, en medio de muchas otras voces que nos brindan toda clase de distracciones. Si estoy abierto sabré escuchar la verdad. Reconozco que es la verdad cuando la respuesta me produce paz.

7. Si hay duda, seguir escuchando.

Cuando esté en confusión, agitación, duda, miedo o angustia, necesito  esperar, volver a preguntar y seguir escuchando, porque la confusión es normal pero es mía. Sólo cuando reconozca que puedo oír con toda claridad, viviré más confiado y descubriré que se producen “milagros”,

8. Sigue adelante y si estás en paz actúa.

No tengo que preguntar a mi guía interna para cosas intrascendentes pues eso habla más de miedo que de confianza. Cuando mi paz se turbe por miedo, dolor, dudas, coraje, es señal de que es tiempo de hacer alto y preguntarme: ¿qué quiere decir esto?

9. Escucha también para reasegurarte, reafirmarte.

El propósito de escuchar es la paz. Recibe todas las ideas que se te presentan; no descartes ninguna por prejuicios. La buena crecerá en ti; las otras, las almacenas y serán buenas en otra ocasión. No forcemos ideas ni en otros ni en nosotros mismos. Sólo tengamos voluntad de encontrar la paz. La confusión es mía, no de la Fuente Divina.

10. Para escuchar apropiadamente tengo que reconocer que no voy a cambiar al mundo, sino mi percepción acerca de él.

Conviene cada día darnos un rato para hacer contacto con nuestra Voz Interior y dejarnos guiar por ella. El mensaje siempre es de amor, de paz y de sostén. Ese mensaje me lleva a la acción. Hay que tener confianza en el orden del universo. Si logro ejercitarme en escuchar, mi Voz Interior se convierte en la guía que me lleva a la plenitud.