Transiciones: Parte 5. Después del Final el Vacío

 

 

¿Hay alguna manera de encontrar

significado cuando la vida

parece no tener sentido?.

 

En este episodio, Robert Brumet explora el propósito del “paisaje árido” de la vida que a menudo experimentamos después de una pérdida, y la verdad que aún en los momentos más obscuros guía e ilumina nuestro sendero.

 

DESPUÉS DEL FINAL, EL VACÍO.

Por Robert Brumet,

 

En la etapa de los “finales”, estamos preocupados por lo que una vez fue, pero ya no es. En tales momentos, podemos luchar con una multitud de sentimientos: miedo, enojo, confusión, tal vez culpa o remordimiento y finalmente, dolor. Los finales son a menudo tiempos tumultuosos, incluso a veces parecen terremotos. “El Vacío” en contraste, es como un desierto: plano, árido sin nada que parezca sólido o definido.

 

A la Deriva en un Mar Sin Fin.

 

Si un final pudiera parecerse a un terremoto, entonces el Vacío podría parecerse a estar perdido en el desierto o a la deriva en un mar sin fin. En el Vacío, el tiempo y el espacio parecen perder su anterior realidad: El ser parece un fantasma, un espíritu de una encarnación anterior. La vida se siente plana y vacía. Nada parece real. Cada intento “para salir de ésto”, o para “recobrar el control de uno mismo”, al final resulta inútil.

 

El Vacío toca nuestro más profundo miedo de abandono, de muerte, de indefensión. De hecho, la mayoría de nosotros haríamos cualquier cosa por evitar estos sentimientos, y sin embargo, es la evasión de estos sentimientos lo que está atrás de muchos de nuestros patrones adictivos y comportamientos disfuncionales. Estos comportamientos son defensas, pero en el Vacío, parece que hay poco espacio para la defensa. Consecuentemente, nos sentimos vulnerables, y en un sentido, lo somos, porque nuestras pasadas defensas del ego se han deshecho.

 

Con los limites del ego debilitados o ausentes, el inconsciente puede invadir la conciencia con sentimientos, pensamientos e imágenes extraños y no familiares, ¡Este no soy yo!, es la respuesta común a estos intrusos ajenos. Algunas veces, los “visitantes” pueden aparecer en forma de sentimientos negativos y aún sentimientos, deseos e imágenes demoníacos. A la vez, podemos encontrar imágenes y sentimientos muy positivos y muy poderosos, también al grado de parecer de origen sobrenatural.

 

En las comunidades tribales, durante los ritos de tránsito tradicionales, es en el Vacío, en el “no mundo” entre mundos, cuando se inician los encuentros transpersonales del ser. Pueden aparecer en la forma de un poder animal, un guía espiritual o un símbolo médico. A través del contacto con este ser superior, el iniciado es imbuido con nuevos poderes que finalmente servirán a toda la tribu. De cualquier modo, antes de recibir este poder se tiene que encarar a los “demonios” dentro de uno mismo: la oscuridad reprime aspectos de la conciencia que deben ser encontrados y vencidos. Somos retados a responder con nuestros recursos más profundos para sobrevivir a esta experiencia dolorosa.

 

Nosotros también podemos sentirnos retados a responder con nuestros recursos más profundos durante los tiempos de transición. Tan difícil como pueda parecer este momento, puede ser un  período muy poderoso: un tiempo de apertura a la nueva libertad y autoridad, un tiempo de curación profunda, un tiempo de transformación. Para ganar el beneficio completo en esta etapa, es necesario apreciar la necesidad de esta fase de nuestra experiencia de vida, y verla dentro del contexto de una mayor realidad, en la cual cada muerte es seguida por el renacimiento a una nueva vida.

 

Confiando en la Estación del Vacío.

 

Así como hay estaciones en la naturaleza cambiando de una a otra, también hay estaciones del alma conforme viajamos a través del tiempo y espacio. Así como cada invierno es seguido por la primavera, así cada muerte es seguida por el renacimiento, cada tristeza es seguida por el gozo, cada Vacío es seguido por una nueva plenitud de vida.

 

Kahlil Gibrán plasma una gran verdad: Si pudieras guardar tu corazón maravillado por los milagros diarios de tu vida, tu dolor podría parecer tan maravilloso como tu gozo, y podrías aceptar las estaciones de tu corazón, así como has aceptado siempre las estaciones que pasan sobre tus campos”.

 

Cada estación de nuestra vida es para ser honrada y valorada. Estos tiempos pueden enseñarnos mucho si escuchamos sus mensajes, pero, nosotros en occidente tenemos miedo a la estación del Vacío y buscamos distracción. Culturalmente, tendemos a ver el crecimiento como un proceso adictivo, un movimiento siempre expansivo hacia más y más… y más. Raramente pensamos en el crecimiento en términos de dejar ir, pero dejar ir es un paso esencial en la recreación, es parte vital de cualquier proceso creativo. En la Historia de la Creación bíblica se dice: “La tierra estaba desierta y sin nada, y las tinieblas cubrían los abismos”… (Génesis, 1:2). La creación comienza con el Vacío. Es de la nada de donde la nueva vida emerge.

 

El nuevo ser nace de la oscuridad, de una “nada” generadora de “todo”. La autora Susan Griffin escribe: “Si permitimos la noche, si nos permitimos estar en la oscuridad para ser, este conocimiento que no hemos nombrado todavía, eso que nosotros somos, se nos empieza a aclarar…”

 

El Vacío puede ser visto como un tiempo en que nos desprendemos de la máscara de nuestra vieja identidad, -del ser falso que hemos condicionado para creer que soy “yo”. Entonces se nos revela con más claridad lo que realmente somos. Puede ser una muerte del “viejo ser mortal” y un renacimiento al “ser eterno”. Wu Ming Fu, un poeta Chino y filósofo, escribe:

 

“La semilla que ha de crecer,

debe perderse a sí misma

como semilla;

 

Los que se arrastran,

pueden graduarse de mariposa

a través de ser oruga.

 

¿Te marchitas entonces, oh, mortal?

¿te quedas pegado a la cáscara

que falsamente, parece tu ser?”.

 

Dejando Ir A Quienes No Somos.

 

En muchas filosofías orientales, el Vacío es visto como la realidad fundamental detrás del fenómeno del Universo.

 

Los maestros de la meditación Budista con frecuencia se refieren al “sagrado Vacío”, como el estado para conocer la verdadera naturaleza de uno mismo. Las enseñanzas Taoístas enfatizan el ser en sí para experimentar el Tao, la realidad suprema. Lao Tsu, autor del Tao Te Ching, escribe: “En la persecución del aprendizaje, cada día algo es adquirido. En la persecución del Tao, cada día algo es abandonado”.

 

También ciertos místicos occidentales han enseñado el valor de vaciarse uno mismo, de entrar a un estado de vacío. El místico alemán del siglo XIII, Meister Eckhart, escribe: “Dios no se encuentra en el alma al añadir, sino al quitar…” Y San Juan de la Cruz, un místico español del siglo XVI, escribe:

 

“Para alcanzar satisfacción en todo,

desea satisfacción en nada.

Para venir a poseer todo,

Desea la posesión de nada.

Para llegar a ser todo,

Desea ser nada.

Para venir al conocimiento de todo,

Desea el conocimiento de nada”.

 

Qué Hacer En El Vacío.

 

Generalmente, el camino de salida es el camino de entrada. El camino más rápido para atravesar el Vacío es abrazar cada experiencia plenamente… y después dejarla ir. Eso que resistimos, persistirá. Entra completamente dentro de cada sentimiento y cada experiencia, pero no te pierdas en ellos.

 

  • Si es posible, evita hacer importantes decisiones o promesas a largo plazo en este período. En este tiempo, nuestras emociones son volátiles y nuestras perspectivas tan cambiantes, que podríamos encontrar que la persona que tomó la decisión, no es la misma persona que tendrá que vivir con ella.

 

  • No trates de “empujar el río”. No intentes apresurar  tu proceso o forzar a que pase cualquier cosa. Acepta cada día como viene.

 

  • No trates de reconstruir el pasado o regresar al viejo modo de vida. No funcionaría aunque lo intentaras.

 

  • Ora y medita por períodos regulares cada día.

 

  • Confía en Dios. Confía en tu propia sabiduría interna. Confía, aún cuando te sientas sin esperanzas.

 

  • Cuídate a ti mismo físicamente. Estos son tiempos de tensión. Come comidas sanas, ejercita regularmente, y toma mucho descanso.

 

  • Pon atención a tus sueños. Este puede ser un tiempo de vívidos sueños poco comunes. Lleva un registro de ellos.

 

  •  Toma notas diariamente. Lleva un diario de tus principales pensamientos, sentimientos, introspecciones y experiencias de cada día.

 

  • Desarrolla un sistema de apoyo. Esto podría incluir un terapeuta, amigos, familia y/o grupo de apoyo. Ten a alguien con quien puedes compartir tus pensamientos y sentimientos internos. Encuentra a alguien con quién te sientas seguro.

 

  • Crea algún tipo de ritual para simbolizar tu pasaje de la vieja vida a la nueva. Esto puede ser hecho individualmente o con amigos confiables.

 

  • En el Vacío, sin las formas y estructuras familiares, nuestra vida puede sentirse estéril y vacía. Aún así, ésta puede ser una maravillosa oportunidad para ver nuestra vida y nuestro ser desde una nueva perspectiva. En tiempos de aridez, podemos ver lo que estuvo escondido hasta entonces.

 

  • Un día de invierno, estaba caminando por el bosque y noté que estaba escueto y árido, desnudo en medio de la tierra cubierta de nieve. Había presente una tristeza tranquila, un sentimiento de vacío. A pesar de todo, me impresioné por la belleza única del bosque invernal y por el hecho de que ahora pudiera ver mucho más lejos y más claramente que lo que podría en medio de la exuberancia del verano. Así es que, también con los “inviernos” de nuestra vida podemos con frecuencia ver más claramente eso que estuvo una vez escondido de nuestra vista familiar.

 

  • Escribe tu autobiografía desde la perspectiva del ser transpersonal. Podría ser escrito como un mito personal, una historia, o un drama. Tómale sentido a la vida que se ha vivido a través de ti.

 

  • Expresa tus sentimientos creativamente. Esto pudiera ser a través de poesía, arte, música, baile, canto. Encuentra maneras de expresar tus sentimientos más profundos, cualquiera que estos sean.