Transiciones: Parte 8. El Plan Revelado

Cuando cambios inesperados nos dejan sintiéndonos como si hubiéramos sido escogidos como blanco del destino o como si alguien, arbitrariamente, nos acabara de cancelar nuestro bien, es tiempo de descubrir la realidad de:

 

EL PLAN REVELADO.

 

Una Oruga en el Tapete.

 

IMAGINEN UNA oruga arrastrándose a través de un tapete oriental de diseño complicado. Esta oruga no ve nada, como no sea interminables series de colores cambiando continuamente. Sin embargo, una mariposa volando arriba del tapete puede realmente ver el diseño que está debajo del trayecto de la oruga. De hecho, hay un diseño, un plan, para cada uno de nosotros. Sin embargo, somos como la oruga en el tapete: vemos solamente una serie de eventos que ocurren delante de nosotros y que aparentemente no se relacionan.

 

Como el tapete para la oruga, algunas veces el cambio nos parece desordenado y caótico. Pero la verdad es que ni una sola cosa ocurre sin un propósito en nuestra vida, aunque ese propósito subyacente rara vez sea evidente al principio. Para la mayoría de nosotros, sólo en retrospectiva, después del paso del tiempo y la curación del dolor, empezamos a percibir un propósito detrás de las transiciones de nuestra vida.

 

Dentro del núcleo de cada célula en nuestro cuerpo, existe una molécula de DNA que dirige el destino de esa célula. Así mismo, dentro de cada alma, un plan divino guía su evolución. Y dentro del alma colectiva de la humanidad, un plan divino está en acción dirigiendo el sendero de nuestra evolución.

 

La Visión de Teilhard de Chardin de la Conciencia Revelada.

 

Teilhard de Chardin, sacerdote Jesuita y paleontólogo distinguido, creyó en dicho plan. En su libro “El Fenómeno Humano”, él articula su visión del universo físico como una manifestación dinámica de la consciencia siempre evolutiva. En este sistema, la humanidad, como especie, es un eslabón esencial en la progresiva revelación de la consciencia, desde la sustancia más primitiva del universo a la culminación de toda evolución: el punto Omega, la consciencia de la unicidad con Dios.

 

Esta evolución de la consciencia es la fuerza impulsora detrás de toda evolución física. De acuerdo a Teilhard, el propósito del universo físico es servir como vehículo de la consciencia para el desarrollo. Y en este esquema, la humanidad auto-consciente es la evolución que reflexiona sobre sí misma.

 

La evolución, según Chardin, ocurre por etapas. El desarrollo de la consciencia ocurre dentro de cada etapa según un patrón de complejidad incrementada. Cuando un cierto umbral de complejidad es alcanzado, una convergencia toma lugar: un punto crítico en el cuál la evolución dará un salto cuántico a un nivel de conciencia totalmente nuevo.

 

De acuerdo con esta teoría, la sustancia primitiva evolucionó en átomos, de ahí a moléculas inorgánicas, y después a moléculas orgánicas complejas. Entonces ocurrió un salto cuántico: ¡nació la vida!. En forma similar, la vida lentamente evolucionó de un organismo de una sola célula, a una criatura compleja conocida como el ser humano. Entonces hubo otro salto cuántico y ¡nació el pensamiento!. Luego el pensamiento evolucionó de los pensamientos rudimentarios del hombre-mono, al genio de Shakespeare, Mozart, y Einstein…

 

Apuntando al Umbral de un Salto Cuántico.

 

Hoy, nuestro mundo está saturado con pensamientos complejos y cantidades masivas de información. En algunas áreas de investigación humana, creemos haber alcanzado los límites de nuestro entendimiento, pero algunos creen que estamos en el umbral de un salto cuántico hacia un nuevo estadío de nuestra evolución.

 

¿Cuál es esta siguiente etapa “más allá del pensamiento”?. Dado que el futuro es desconocido, sólo podemos adivinar. Y aún si supiéramos, no podríamos describirlo porque el lenguaje en sí es un producto del pensamiento vigente. Podríamos en el mejor de los casos, “señalarla” con lenguaje, pero no podemos explicarla y no podemos comprenderlo con el intelecto.

 

“Lo que la oruga llama

el fin del mundo, el

maestro lo llama una

mariposa”.

 

                                                                  Richard Bach.

 

Un proverbio Zen dice: “El dedo que apunta a la luna, no es la luna”. La distancia entre nuestra especulación acerca de este siguiente nivel de ser y estar en él, es aún mayor que la distancia de un dedo apuntando a la luna y la luna misma.

 

Así es que, ¿Cómo podemos “apuntar” mejor a este siguiente nivel?. Un modo para hacerlo es mirar a algunos individuos que parece que ya han dado este “salto cuántico” al siguiente nivel del ser.

 

Hay una leyenda budista sobre Siddartha Gautama (El Buda), que se convirtió en iluminado después de haberse sentado largamente debajo de un árbol. Después de su iluminación, estaba caminando por un sendero cuando un hombre se acercó a él y notó su expresión extraordinaria.

 

Con temor reverencial por lo que había visto, el hombre preguntó a Buda:

 

“Señor, ¿Eres un Dios?”

A lo que Buda respondió, “No”.

“Entonces, ¿Eres un hombre?”.

“No”, el Buda respondió otra vez.

“Entonces, ¿Qué eres?”.

El Buda respondió, “Un ser

despierto”.

 

Quinientos años después del tiempo de Buda, un Maestro llamado Jesús de Nazaret (el Cristo), quién también estaba “Despierto”, predicó un mensaje radical: “El reino de los cielos está a la mano”. (Mateo, 4:17). Y el demostraba Su comprensión de este “reino”, a través de la extraordinaria vida que vivió. Expresó en numerosas metáforas y parábolas la naturaleza del reino, y a pesar de todo, no pudo describirlo directamente con palabras.

 

Tal vez, podríamos llamar a la siguiente etapa de evolución “el despertar”, o “la entrada al reino de los cielos”. Sería inútil intentar describir esta siguiente etapa. En cambio será más útil hacernos esta importante pregunta: ¿Cómo llegamos ahí?”.

 

La Crisis Precede a la Transformación.

 

En el modelo de la evolución de Teilhard de Chardin vemos que cada movimiento ascendente de un nivel al siguiente, es una transición mayor, un salto cuántico. Y vemos que cada salto cuántico es precedido por algún tipo de crisis, por una tensión severa sobre el sistema existente. Esto es algo señalado por Bárbara Marx Hubbard en su libro “The Evolutionary Journey”, en el que expresa 15 billones de años de evolución con esta visión:

 

“Las crisis preceden a la Transformación. Antes de que cambie cada energía cuántica, emergen los “problemas”: Pueden ser limites al crecimiento, estancamiento, complejidad incontrolable, catástrofes próximas, desintegración. Desde la perspectiva del presente, las crisis se ven como errores, errores mortales en el sistema. Pero, desde la perspectiva posterior a la transformación cuántica, estos problemas son vistos como “dirigentes evolutivos”, estimulantes vitales que desencadenan un pasmoso “proyecto innovativo”.

 

¿Y cuál es el “proyecto innovativo” que tendrá lugar?:

 

“La evolución consciente”. Esa es la palabra que le damos en el mapa evolutivo. La innovación, necesitada ahora, es entender los magníficos procesos que nos crearon y que resueltamente cooperaron en la planeación y proyecto de nuestro propio futuro.

 

Parejas en la Danza Cósmica e Ignorantes Arquitectos.

 

De este modo, hemos sido llamados a ser parejas en la danza cósmica. La evolución no puede tener lugar sin nosotros. Nosotros no solamente somos el producto de la evolución: somos sus arquitectos.

 

¿Y cómo nos convertimos en “arquitectos” de nuestra evolución?. Empezando con nuestras propias vidas, nuestros senderos personales de evolución. Nuestras vidas individuales están intrínsecamente conectadas con la evolución de toda vida en este planeta. Richard Wilhelm escribe en “The Secret of the Golden Flower”:

 

“La psique y el cosmos están relacionados una con otro como mundos internos y externos. Así es como el hombre participa, por naturaleza, en todos los eventos cósmicos, y está entretejido con ellos tanto por dentro, como por fuera”.

 

Así como la crisis precede a la transformación en un  esquema global, en el macrocosmos, así también la crisis precede a la transformación en la vida del individuo, en el microcosmos. No obstante, la crisis en sí no produce automáticamente la transformación. El factor crucial yace en la forma en que manejamos la crisis, en nuestra actitud hacia ella. Marilyn Ferguson escribe en “The Aquarian Conspiracy”:

 

“Al nivel de la conciencia ordinaria, negamos el dolor y la paradoja. Los medicamos con Valium, los entorpecemos con alcohol, o nos distraemos con la televisión…

 

“Nuestra habilidad para bloquear nuestra experiencia, nos conduce a un callejón sin salida evolutivo. En lugar de experimentar y transformar el dolor, conflicto, y miedo, a menudo los desviamos y desalentamos con una clase de hipnosis inconsciente…

 

“Conflicto, dolor, tensión, miedo, paradoja… son transformaciones tratando de tener lugar. Una vez que les hacemos frente, el proceso transformativo comienza”.

 

Experimentando Malestar Sin Negación.

 

El elemento clave en el trato efectivo de la crisis, es tener una “conciencia consciente”: buena voluntad para experimentar conscientemente nuestro malestar, sin negación ni distracción. La consciencia es esencial para la transformación. Ferguson también dice:

 

“Todo aquello que nos atraiga hacia el estado consciente y vigilante, tiene el poder de transformar”… La mente, de hecho, es su propio vehículo transformativo, inherentemente preparada para cambiar a nuevas dimensiones si solamente la dejamos.

 

La crisis precede a la transformación, pero, no todas las crisis llevan a la transformación. Para ser transformacional, una crisis debe ser atendida con una mente abierta vigilante.

 

Una de las definiciones de la palabra “crisis”, es: “un momento crucial decisivo”. La misma palabra Griega significa “decidir”. Algunas veces tomamos decisiones automática e inconscientemente, como resultado de “viejos programas” operando en la mente subconsciente. Esto puede ser especialmente real cuando se responde a una situación de crisis. Al actuar inconscientemente no estamos respondiendo a las circunstancias del momento presente. Estamos respondiendo realmente a  circunstancias pasadas. A través de una auto-observación consciente, podemos anular este “callejón sin salida evolutivo”, y hacer elecciones basadas en nuestra sabiduría interna en el momento presente. Elecciones nuevas y creativas para dirigir el crecimiento y la transformación.

 

El Sendero que Debemos Tomar es el Sendero en el que Estamos.

 

Una crisis es, por definición, un momento decisivo en nuestras vidas, pero a través de la conciencia consciente podemos, a menudo, anticipar estos momentos decisivos antes de que se manifiesten como dificultades mayores. Como Lao Tsu ha escrito: “Porque el sabio siempre enfrenta las dificultades, nunca las experimenta”.

 

Cada crisis puede ser un momento decisivo que lleva a la muerte del viejo modo de ser y al nacimiento de nueva vida. De hecho, la evolución continúa a través de un proceso de muertes y renacimientos, de Finales y Nuevos Comienzos. Por miedo e ignorancia frecuentemente nos oponemos a nuestros finales, a nuestras muertes. Nuestra condición humana nos lleva a creer que “todo está perdido para siempre”, pero la sabiduría y la fe nos permiten ver, más allá de la apariencia de tragedia, la nueva vida. Y así empezamos a ver cada final, cada muerte, no como una tragedia, sino como un preludio a la transformación.

 

En su libro “Illusions”, Richard Bach escribe:

 

“El marco de tu ignorancia, es el fondo

de tu creencia en injusticia y tragedia.

Lo que la oruga llama el fin del mundo,

el maestro lo llama una mariposa”.

 

El plan divino está revelándose dentro de cada uno de nosotros. Sin embargo, una pregunta que a menudo oímos es “¿Cuál es el plan divino en mi vida”. La respuesta puede ser encontrada simplemente mirando a lo que está enfrente de nosotros. Paso a paso, día a día, el plan se revela ante nuestros propios ojos. El sendero que debemos tomar es en el que estamos.

 

Nadie puede caminar este sendero por nosotros. Otros pueden, en el mejor de los casos, servir como guías. Steve Levine escribe:

 

“Buda dejó un mapa de caminos, Jesús dejó un mapa de caminos, Krishna dejó un mapa de caminos, Rand McNally dejó un mapa de caminos. Pero tú, todavía tienes que andar el camino tu mismo”.

 

Tenemos muchos maestros inspirados y enseñanzas para guiarnos; pero, el mapa no es el trayecto; el menú no es la comida; el dedo que apunta a la luna, no es la luna.

 

El plan se revela por medio de lo que sea necesario para cada uno de nosotros. Así es como llegamos a donde estamos, y así es como llegaremos a donde vayamos. El hermoso poema de Martha Smock nos recuerda ésto:

 

Si sólo pudiéramos ver el diseño

de nuestros días,

Podríamos discernir cuán

intrincados son los caminos

Por los que llegamos aquí, al

tiempo presente,

A este lugar en la vida.

Y podríamos ver la escalada

Que nuestra alma ha hecho a través

de los años.

Podríamos olvidar las heridas,

las distracciones, los miedos,

El desgaste de nuestra vida y

saber

Que no podríamos venir

por otro camino o crecer

A nuestro bien, sin estos pasos

que nuestros pies

Encuentran duros de hacer,

nuestra fe dura de encontrar.

El camino de la vida serpentea,

y nosotros como viajeros vamos

De vuelta en vuelta, hasta que

Llegamos a saber

La verdad: que la vida es infinita,

y que nosotros

Somos habitantes de toda eternidad.

 

Para nosotros, no había otro camino para llegar a este punto presente en nuestro trayecto de vida, y llegaremos a cada destino a través de lo que sea necesario para llegar ahí.