El Duelo. Respuestas ante las pérdidas.

“Puesto que el amor es eterno, no tenemos que temer a la muerte” 

Podríamos decir que el duelo es el conjunto de reacciones ante pérdidas significativas.

La duración varía de acuerdo al tipo de pérdida, al temperamento de la persona, al tipo de relación, etc.

 

Es importante saber que el tiempo que a cada quien le lleva, está bien.

 

Se habla de Duelo saludable, cuando las reacciones se reconocen y se comparten.

 

Cuando se acepta que hubo una pérdida y que hay dolor.

 

El Duelo se complica cuando persiste la negación, la persona se aisla y no hay canales de expresión.

 

“Vivir es un constante morir y renacer”

 

PREVENCIÓN

 

Hay algo que podemos hacer para prepararnos a nuestra muerte o a la de un ser querido.

 

Tener un  .  .  .   SISTEMA DE CREENCIAS SALUDABLE

 

• Descubrir que somos más que  un cuerpo …  vida y cuerpo no son lo mismo.

• Que nuestra esencia es energía amorosa que rebasa tiempo y espacio.

• Son mis pensamientos los que determinan mis sentimientos, mis respuestas.

• Conviene entonces revisar mis creencias respecto a la muerte y decidir si debo cambiarlas.

• Propongo éstas que a mí me son significativas:

• Vida y cuerpo no son lo mismo

• Aceptar la realidad: duración limitada de la vida física.

• Vivir desde el amor, no desde el miedo

• Vivir plenamente el presente: relaciones completas

• Perdón continuo: soltar culpa

• Vivir relaciones de amor no de dependencia

• Seguimos unidos en espíritu después de la muerte

• El dolor existe: lo vivo plenamente y lo dejo ir

• Puedo ver todo como ocasión de aprender y crecer

 

“Las mentes como los paracaidas solo funcionan si se abren”

 

 

 

DUELO: territorio sin mapa

 

Dije que el dolor existe, y no solo ante la muerte sino ante mil y un pérdidas.

A mí me ayudó conocer eso para poder vivir, por ejemplo, el duelo ante el matrimonio de mis hijos.

 

Las 4 fases de Kubler Ross a mí me abrieron una puerta, y veo que se dan a veces antes y a veces después del acontecimiento doloroso.

 

1. NEGACIÓN

2. ENOJO

3. REGATEO

4. ACEPTACIÓN

 

No son lineales sino recurrentes

 

Otro enfoque de las fases es el de Rando (6. R.)

 

  1. Reconocer y aceptar la pérdida (para saldar la fase de la negación y evitación).

     

  2. Reacción a la separación (en la fase de confrontación)

    •   enfrentar la pena, validarla, es natural.

    •   identificar pérdidas secundarias (roles)

    (se confunde reacción al duelo con reacción a pérdidas secundarias).

     

  3. Recordar a la persona y la relación de manera realista, y hacer el cambio de presencia a memoria.

     

  4. Renunciar a formas anteriores de relación y a la antigua manera de asumir el mundo (fase de acomodación).

     

     

         5)  Reajuste y adaptación al nuevo mundo sin olvidar el anterior (cambio de roles).

    Se buscan nuevas formas de relación, por ejemplo, se siguen comentando los sucesos mentalmente con quien murió. Esto es válido siempre y cuando se haya aceptado claramente la muerte.

     

  1. Reinvertir la energía en nuevas relaciones o actividades, sin olvidar ni sustituir a la persona.

     

    “El camino del dolor hay que vivirlo, no eludirlo”

     

    Ciclos precipitantes: reacciones de aniversario, vacaciones, correspondencia de edad, etc.

     

    AYUDA

     

    •    hablar mucho del tema

    •    identificar y desglosar los sentimientos

    •    ubicarlos físicamente

    •    sentirse validado: es natural

    •    explorar temores

    •    “dar permiso” sin miedo

    •    hacer rituales

    •    sobre todo en un duelo “complicado”, recordar y compartir los detalles lo desenergetiza

    •    dar toda la información posible, pues la confusión genera angustia

    •    confiar en que el otro puede vivir su dolor y trascenderlo

    •    para recuperar control interno, establecer una disciplina externa, por ejemplo, horario de comidas

    •    Caer en cuenta de las imágenes intrusivas y explorarlas para desenergetizarlas.

     

    El duelo por un bebé pequeño o un  aborto es un duelo que socialmente no suele validarse; a veces ni la pareja lo habla, así que puede quedarse atorado y taponar otros duelos.

     

    Al morir un bebé o tener un aborto de un feto de más de seis meses, ayuda que lo puedan ver los padres, que lo acaricien y se despidan; que lo vistan, le pongan nombre y lo entierren; incluso conserven la huella de su pie o mano, y desde luego, incluirlo entre los hijos que se han tenido.

     

    Cuando se acompaña a alguien en el duelo, no hay que minimizar su dolor, ni evitarle que llore, ni decirle “te entiendo” si no he pasado exactamente por el mismo proceso. Lo que más ayuda es acompañar, abrazar, dar el mensaje de “estoy contigo en lo que tú quieras hacer y te rodeo con mi amor”. También permitirle hablar y narrar el suceso una y otra vez.

     

    Es útil llevarle comida y hacerle servicios cotidianos, como ir al super por ella o acompañarla. Sobre todo, estar presente después de los primeros días en que  hay mucha gente, pues luego pesa más la soledad.

     

     

    REACCIONES: físicas, psicológicas, sociales, espirituales.

     

  1. Físicas: aturdimiento, “amnesia”, dolor o nudo en la garganta, insomnio, pérdida de apetito.

  2. Psicológicas: “montaña rusa”, después del shock, los sentimientos son impredecibles y todos se deben validar.

     

    3.  Sociales: -gente que se aleja por miedo o por ignorancia

    •  gente que “sabe “ como te “debes” sentir, que complica e inhibe al que sufre

    •  abandono

    •  no mencionar el dolor (elefante en cuarto)

     

        4.  Espirituales: ascenso o descenso en la relación con Dios

     

     

    SE COMPLICA:

     

  • por muerte traumática

  • por negación (ausencia de suelo)

  • por retraso: si en su momento no se le da tiempo (ejemplo, por exceso de trabajo o medicamentos)

  • exageración o prolongación: por no compartir todos los sentimientos o por relaciones pendientes.

     

    Consolar es acompañar a vivir el dolor, no tratar de minimizarlo.