Descubro mi Unidad: Mi mente, Cuerpo y Espíritu Están Profundamente Interconectados

Quiero partir de esta premisa, cuya veracidad compruebo una y otra vez: El amor es la fuerza curativa más importante: si me amo me tomo en cuenta, me hago caso, me escucho… y actúo en consecuencia.

Ahora bien:

El Ser Humano es una unidad de cuerpo, mente y espíritu y dentro del cuerpo hay además diversos sistemas.

Cada Ser tiene una semilla de perfección que florece más plenamente cuando más se le brinda un “clima” de seguridad, de amor, respeto y aceptación incondicionales. Pero a lo largo de la vida se va rompiendo el equilibrio, porque quienes lo rodean tienen sus propias heridas sin sanar.

Cadavez ha quedado más claro a las comunidades científicas que las actitudes influyen en la salud. Primero Simonton y luego muchos más comenzaron a estudiar por qué se curan los que se curan.

En los últimos siglos se había tenido una visión mecanicista y de especialización y fragmentación en vez de totalidad. Hoy en cambio, hay una tendencia a la medicina holística.

El poder de la fe y la esperanza en la recuperación es enorme, así como el poder del perdón, pues el rencor crea un nudo que nos enferma y sin embargo ésto no es algo nuevo. Ya desde la antigua Grecia Esculapio, uno de los pilares fundacionales de la medicina, se dio cuenta de la importancia de abordar la enfermedad desde distintos ángulos. Por tanto, hacía que sus pacientes practicaran relajación, teatro, baños, etc.

La realidad es que el médico no cura: ayuda a que cada uno se recupere. El cuerpo sabe. El ser sabe. La salud es nuestro estado natural.

Es importante entonces, abrirnos a todos los recursos curativos que haya a nuestro alrededor: terapia física, emocional, mental, relajación, libros, etc., pero sin olvidar que mi yo profundo tiene la última palabra.

Hay quien critica este enfoque por considerar que se da “demasiada esperanza”, pero la realidad es que nadie sabe cuando es el final de la vida, y la esperanza es un gran factor de ayuda.

 

FACTORES   QUE   NOS   INCLINAN   ALASALUD O   A   LA   ENFERMEDAD.

Podemos agruparlos en tres:

1.    Genéticos

2.    Ambientales

3.    Personales: a) pensamientos         b) actitudes

                              c)  conductas              d)  respuesta al stress

En los factores GENÉTICOS tenemos poco poder de cambio a corto plazo. En los AMBIENTALES sí hay cosas que podemos hacer; por ejemplo salir con frecuencia al campo, poner un purificador de aire en la casa, mudarme si vivo en una zona muy contaminada, etc. Sin embargo vamos a centrarnos ahora en los PERSONALES, donde sí tenemos mucha influencia y poder y que son el tema que nos ocupa.

FACTORES PERSONALES

a) PENSAMIENTOS.- Como somos un sistema integral, los pensamientos que albergamos en el cerebro influyen de manera positiva o negativa en la salud de nuestro cuerpo. Caer en cuenta de eso y reconocer la influencia en la salud de los pensamientos negativos no es para provocar culpa ni más tensión; al contrario, cuando descubro que algo me perjudica, en lugar de castigarme me felicito por detectarlo, pues en mi mente tengo la herramienta más poderosa: como yo pongo los pensamientos, yo los puedo quitar. 

Por lo tanto, si un pensamiento me está dañando, lo quito y lo substituyo por algo saludable. Incluso me ayuda recordarme “Yo puedo cambiar los pensamientos que me lastiman”. Por ejemplo: substituyo el pensamiento “fumar me hace sentir parte de mi grupo de amigos” por el pensamiento “yo soy más importante que el cigarro” o “mi salud es más importante” o “mis amigos me quieren a mí como soy”.

Es básico identificar nuestro sistema de creencias, esto es, los valores, programaciones o ideas que hemos ido absorbiendo desde que fuimos concebidos, y que recibimos de nuestros padres, familia, escuela, religión y cultura en general; pues en él se encuentra el origen de las actitudes que no propician la salud. Por ejemplo: la creencia de que sólo los médicos saben lo que es bueno para mi salud, o que sólo ellos pueden curarme. Si creo eso no me responsabilizo de mi proceso, pero cuando lo entiendo y tomo conciencia, se abre una compuerta interna que me permite tomar las riendas de mi salud, de mi vida.

b) Los pensamientos se traducen en ACTITUDES. Nosotros podemos sanar las actitudes no saludables al aprender a ver de otra manera, al vivir en el presente, etc. O sea, al aplicar el enfoque de “curación de actitudes”.

Por ejemplo: en lugar de tener actitudes rencorosas y agresivas, las actitudes de perdón y aceptación ayudan a sanar la mente y también el cuerpo, al liberar energía curativa.

c) Las CONDUCTAS son la última manifestación de la cadena pensamiento-actitud-conducta. Por ejemplo, pensamientos de baja autoestima provocan actitudes de rechazo a sí mismo y por lo tanto, conductas autodestructivas, como comer, beber o fumar en exceso.

De hecho, los buenos y malos hábitos son la punta de un iceberg.

En vista de lo anterior, podemos modificar las conductas y las actitudes y obtendremos beneficios, pero la solución de fondo consiste en detectar los pensamientos que las provocan, y dejarlos ir.

De ahí la importancia de re-educar nuestra mente y substituir el sistema de creencias del miedo por el sistema de creencias del amor. ESTE ES EL PROCESO DE LA CURACIÓN DE ACTITUDES.

d) LA RESPUESTA ALSTRESS. El stress es algo habitual y natural, y cada uno tenemos nuestro propio nivel de tolerancia pero hay que aprender a soltarlo periódicamente.

Lo que perjudica es un stress sostenido, mal manejado. El llamado stress lineal y más que el stress, lo que nos daña es la respuesta que damos ante un estímulo: Si el stress es sostenido y mal manejado influye notablemente en la pérdida de la salud.

En los orígenes el humano primitivo tenía dos posibilidades: luchar o huir, y eso se quedó grabado en lo más profundo del cerebro. Cualquiera de las dos respuestas permitían que la producción de adrenalina tuviera cauce.

Como hoy la cosa no es tanfácil, surge tensión, y la tensión afecta y deprime el sistema inmune. Antes se creía que era el más autónomo, y ahora se ha visto la profunda interrelación que hay entre todos los sistemas. Incluso ha surgido la psico-neuro-inmunología, pues, por ejemplo: el hipotálamo registra las emociones y afecta el sistema inmunológico directamente.

Otro ejemplo: la tensión aguda o crónica libera hormonas, entre ellas la adrenalina y el cortisol, que son inhibidores potenciales del sistema inmunológico y bajan los glóbulos blancos. O también, la tensión por los exámenes disminuye la función de un linfocito que se llama “célula destructora natural”, y eso desata un proceso catarral.

En el cerebro hay receptores de los neuropéptidos que son segregados por el sistema inmune, yestamos tan interrelacionados que incluso la risa genera endorfinas que quitan el dolor.

Por eso podemos, cambiando nuestros pensamientos y actitudes, influir en el sistema inmune y también, aprendiendo a relajarnos, meditar y enfocarnos, conseguir una respuesta física inmediata de mejoría en el consumo de oxígeno, étc.

Para promover los pensamientos y sentimientos saludables, lo primero es observar nuestros pensamientos para iniciar un proceso para quedárnoslos o dejarlos ir. Para elegir Paz o conflicto. Para ver desde el Amor o desde el miedo y así alcanzar la salud integral.

Y en cuanto a los sentimientos, todos están a nuestro favor, y nos brindan información valiosísima sobre nuestras verdaderas creencias y valores. Por eso, conviene darles la bienvenida y honrar todos nuestros sentimientos, pero alimentar sólo los que vienen del amor.

De ahí la importancia de:

1.    Observarme

2.    Captar los mensajes que los sentimientos y sensaciones me dan según el área del cuerpo en que los percibo.

3.    Sentir, sin juzgar los sentimientos como buenos o malos. 

4.    Conocer las maneras de liberar stress (de preferencia de inmediato):

·         Ejercicio físico (caminar, correr, saltar, gritar)

·         Respirar (tomar contacto con la respiración)

·         Relajarme

·         Imaginarme en un lugar hermoso y tranquilo…

Es cierto que trabajar colaborando en nuestra salud integral, es nuestra propia responsabilidad es lo que nos toca hacer.

Sin embargo, a lo largo de estos 15 años, a mí me queda cada vez más claro que hay una serie de imponderables, de factores que no están en nuestras manos: unos, porque están tan enterrados en el inconsciente que no tenemos acceso a ellos, otros, porque la muerte en última instancia está en manos de la Fuente de Vida.

Y aceptar con sencillez y humildad esa realidad nos quita una gran carga y nos permite emplear nuestra energía en lo que sí está en nuestras manos. No permite enfocarnos en el proceso y soltar el resultado.

En CECURA consideramos que la salud es la paz interior y que es el mayor regalo. Si bien es cierto que esa paz redunda frecuentemente en bienestarfísico, por alguna razón no siempre es así.

Sin embargo, recordamos que “Podemos elegir estar en paz a pesar de lo que suceda afuera”. De manera que la situación del cuerpo no es un impedimento para experimentar paz, y un sinfínde personas que conozco dan testimonio de ello.

Todos participamos en nuestra salud o enfermedad, en todo momento: con nuestras creencias, sentimientos, actitudes hacia la vida. Entender esto es básico. A continuación veremos algunas ideas del Dr.Simonton:

1.    La enfermedad no es un problema físico, sino un problema de toda la persona (cuerpo, mente, espíritu, emociones).

2.    Un tratamiento será más eficaz cuanto más crea la persona en su eficacia.

3.    Nuestro sistema inmune juega un papel decisivo en el mantenimiento de la salud.

4.    Se ha comprobado que un estado continuo de stress conuna respuesta emocional inadecuada, inhibe al sistema y nos hace más susceptibles a las enfermedades. El stress puede ser por factores negativos o positivos.

5.    La clave está en cómo manejar el stress. Habitualmente la enfermedad surge cuando uno se siente rebasado por la tensión: además el lidiar con la tensión disminuye la eficacia inmunológica.

Tenemos una dosis de energía interna: depende en qué la ocupamos.

6.    El sistema nervioso, desde tiempos remotos, está preparado para reaccionar ante una tensióno amenaza con “luchar o huir” y eso le ha servido por siglos. Pero no está adaptado a las tensiones en los últimos decenios: al no poder luchar o huir uno se traga su reacción: al no haber descarga de tensión a nivel físico se va acumulando la tensión internay se produce un stress crónico que produce graves desajustes físicos, entre otros la disminución del sistema inmune, con lo cual se crean las condiciones para la reproducción de células cancerosas; además de úlceras, alta tensión arterial, azúcar, etc. Los daños físicos o emocionales en el hipotálamo, también inhiben al sistema inmune.

7.    Habitualmente respondemos a las tensiones según nos dictan nuestras creencias inconscientes sobre “quien soy-quien debo ser-cómo deben ser los demás”.

8.    De hecho se han elaborado perfiles de los tipos de personalidad que propician tal o cual enfermedad, pero no hay que aplicarlo literalmente.

9.    Definitivamente las actitudes permanentes de ansiedad, desesperanza y decepción propician el surgimiento del cáncer y demás enfermedades.   Ejemplos de actitudes y conductas no saludables:

Ø  Anteponer sistemáticamente las necesidades de otra persona a las propias.

Ø  Identificarse tanto con el trabajo, o rol personal, que si éste falla uno se siente perdido, pues no se puso el acento en quién se es de verdad.

Ø  Tener problemas de relación interpersonal no resueltos enla infancia. Y luego volcarse excesivamente en un trabajo o en una relación interpersonal de jóvenes adultos, de manera que cuando fracasa “se pierde el piso”. La clave suele estar en que los sentimientos de frustración, enojo y hostilidad, fueron embotellados.

Por eso con frecuencia los de afuera los ven como “santos” o “maravillosos”.

Ø  Darse por vencido, querer morir.

Ø  Querer a todo trance causar buena impresión, ser “monedita de oro”.

Ø  Hay decisiones tomadas inconscientemente en la infancia, para buscar aceptación, que de adultos no funcionan, como que demostrar enojo es malo. Eso drena mucha energía.

Ø  Muchas personas se limitan a decir: ”es que así soy”, pero si hacemos conciencia, vemos que pueden tomarse nuevas decisiones.

Ø  La situación de stress más crítica es cuando se siente amenazada la propia identidad (muerte del cónyuge, pérdida de trabajo, partida de los hijos, divorcio, pérdida de situación económica, etc.)

Ø  En realidad el problema no es tanto el stress, como la falta de herramientas internas para manejarlo, la imposibilidad de la persona de abrirse a otro, de reconocer sus sentimientos. La persona, entonces, se siente atrapada; no ve posibilidad de cambiar sin perder su identidad.

Ø  Con frecuencia la persona siente que la vida es algo que le sucede, que está fuera de su control.

Ø  Al descubrir el proceso no es para que se sienta culpable, pues al darse cuenta de cómo participó, sin saberlo, en crear su enfermedad, puede descubrir también cómo participar en volver a tener salud o en no perderla.