El Arte de Escuchar

VIVIMOS EN RELACIÓN: 

Con nosotros mismos.

Con los demás.

Con Dios-Universo-Vida.

 

… y todas estas relaciones me parecen sagradas y su objetivo es unirnos.

                      I.    CON NOSOTROS MISMOS: Sólo si me escucho, sabré quien soy y qué siento, qué deseo, qué relación guardo con los demás, con el Universo, con Dios.

                    II.    CON LOS DEMÁS: Yo veo las relaciones con los demás, no como algo casual o irrelevante, sino como oportunidades de la vida para crecer en el amor y para aprender alguna lección.

                   III.    CON DIOS-VIDA-FUENTE: Es una relación con lo trascendente, con el Amor creativo, con la Fuente de energía y Vida, con lo transpersonal.

 Para estar en relación, hay que comunicarse, y para comunicarse hay que expresar y escuchar,  aunque con frecuencia creemos que comunicarse es solamente hablar…

 Quiero tratar de los dos aspectos, pero deseo centrarme más en escuchar, y hacerlo desde el espíritu de la Curación de Actitudes.

 Hay una frase divertida de Dody Donelly que resume la dificultad de la comunicación humana: “Yo sé que tú crees que entiendes lo que piensas que yo dije, pero no estoy segura de que te hayas percatado de lo que tú escuchaste no es lo que yo quise decir”…

 La realidad es que la comunicación no es sólo con la palabra (ni siquiera es esto lo más importante). Nos comunicamos también con el cuerpo (postura, mirada, expresión del rostro, modulación de la voz, etc.). Y sobre todo, nos comunicamos con lo que somos. Por eso, nuestra meta final es comunicar amor pues es lo que somos.

 Cuando dejo que ese amor que soy aflore, lograré tanto comunicarme como recibir la comunicación del otro, y también me comunicaré conmigo. Porque Amar implica no juzgar, aceptar al otro como es y confiar en que dentro de cada uno está la mejor respuesta.

 I.    CON NOSOTROS MISMOS:

 Es importante que entre en contacto conmigo misma que escuche mis sensaciones, mis sentimientos y mis deseos.

 A.  MIS SENSACIONES: percibir mi cuerpo me pone en contacto con la realidad: ¿tengo frío, cansancio, euforia, hambre? Y dialogar con él me permite tanto mejorar mi salud, como recibir sus mensajes e información sobre mí.

 El cuerpo es mi aliado y eso suele olvidarlo: si estoy muy cansada, darme 15 minutos de descanso me será más útil que forzarme a seguir. Si estoy eufórica, es inútil pretender que me meta en la cama y me duerma.

 El primer paso para amarme es percibirme, escucharme… inclusive este percibir las sensaciones del cuerpo, es una herramienta muy utilizada en Oriente para un sólido desarrollo espiritual…!!!

 B.  MIS SENTIMIENTOS: Lamentablemente nuestra cultura nos manda el mensaje de que hay sentimientos buenos y malos, “positivos” y “negativos”.

 Es básico aclarar este punto: moralmente los sentimientos son neutros, sólo las acciones son buenas o malas, constructivas o destructivas.

 Aceptar el sentimiento no significa dejarse guiar sólo por él, ni hacer todo lo que los sentimientos nos dictan, pues yo no soy mis sentimientos, pero al aprender a observarlos, puedo luego elegir qué hago con ellos. De ahí la importancia de desarrollar el Yo Testigo.

 Por eso primero he de identificarlos, reconocerlos, aceptarlos. Los sentimientos son vida. Negarlos, es negar la vida, y nos lleva a ser deshonestos y no auténticos. El sentimiento, aceptado y observado, puede ser uno de los mejores maestros, que nos enseñará mucho sobre nosotros mismos. Al dejarme sentir, especialmente los sentimientos violentos o incómodos, la vida que dejo fluir me da energía para aprender, y entonces puedo hacerme estas preguntas respecto de la situación o persona que me provocó el sentimiento.

 ¿Con qué en mí, hizo contacto para que me altere tanto?

¿A qué programación o película del pasado estoy respondiendo?

¿Qué pensamientos son los causantes de este sentimiento?

¿Esos pensamientos son realmente míos o de alguien más?

¿Qué necesidad de mi infancia destapan?:         - ¿de ser amada o reconocida?

                                                                              - ¿de sentirme segura?

                                                                              - ¿de estar en control?

 Al estar así en contacto conmigo, honestamente puedo decir: yo elijo mis sentimientos. Porque después de aprender de ellos, y de descubrir que me llevan a la paz o al conflicto, estoy en condiciones reales de elegir y cambiar lo que me lastime a mí o a otro.

 En cambio, si no lo reconozco, como el sentimiento tiene que encontrar un cauce, corro el riesgo de “desquitarme” con quien nada tiene que ver.

 Al ser honesto, el propio sentimiento observado suele indicarme la pauta a seguir:

 Si acepto mi enojo y entiendo que estoy enojada porque voy a llegar tarde y tengo miedo a la consecuencia, en lugar de regañar al niño que está jugando y tiene cosas a su alrededor, me permito aprender: aceptarme tal y como soy, a organizarme de otra manera, a lidiar mejor con las consecuencias (enojo, censura, etc.), a perdonarme, etc.

 Al principio, sólo era capaz de hacer este proceso cuando ya todo había pasado. Y fue también aprender a aceptarme así, con ese ritmo y estilo. Ahora con más práctica, ya muchas veces lo descubro en el momento: me detengo, respiro, me dejo sentir y pospongo en lo posible la respuesta hasta que me haya clarificado. Otras veces, a medio camino logro frenarme. Otras… llego hasta el final…

 Y en cualquiera de los supuestos, me digo que así está bien, y que lo importante es aprender.

 C.  MIS DESEOS: Quizá para muchos sea sencillo saber qué desean. Para mí no lo fue. Una de mis programaciones más fuertes, continuamente renovada por mí, ha sido dar gusto a los demás. Eso es algo bueno y que quiero seguir haciendo, porque me da gozo, pero al hacerlo indiscriminadamente y al no comunicarme conmigo, llegué a un punto en el que honestamente no sabía lo que quería, ni siquiera en cosas tan elementales como salir o quedarme en casa, ver una película u otra, asistir o no a una reunión.

 Para mi ha sido un descubrimiento liberador el que mis más profundos deseos son los indicadores del camino hacia mi propio desarrollo y hacia mi contribución al bien del mundo, del Cosmos, me atrevo hoy a decir. Y obviamente, para conocer mis deseos profundos, tuve que empezar por reconocer los de la superficie… y lo más maravilloso es que pude identificarlos y muchas veces inclusive darme gusto sin que pasara algo desastroso… !!!

 Más aún, al yo seguir mis atracciones profundas de alguna manera se abrió una puerta a que otros también siguieran las suyas.

 II.    CON LOS DEMÁS: En mi experiencia una mayor comunicación conmigo me ha permitido una mayor comunicación con los demás. Aunque también ha sido cierto, a veces, que más comunicación con otro me ayuda a comunicarme mejor conmigo misma.

 Somos seres en relación y las relaciones son para unirse. El amor une. El miedo separa. Del filtro con que escucho, depende lo que escucho. Por eso es tan importante aprender a comunicarnos con amor.

AYUDA:

-         Ver a la persona en el presente.

-         Buscar sus aciertos y no sus fallas.

-         Ver que o da amor o tiene miedo y pide amor.

-         Elegir aprender de todo y de todos.

-         Perdonar, pues me abre a la paz y a la felicidad.

-         Ver que cada quien actúa de acuerdo a lo que tiene dentro.

En la comunicación hay dos vertientes:        HABLAR

                                                                       ESCUCHAR               

 

1.   HABLAR

 AYUDA:

 Hacerlo en primera persona.

Buscar el momento y el lugar oportuno.

Cerciorarme de que hay tiempo.

Cerciorarme de que me quieren escuchar.

Cerciorarme de haber sido comprendido (sobre todo en los puntos más importantes).

Darme cuenta de que no sólo “habla” mi boca sino todo mi cuerpo: los ojos, el tono de voz, las manos, etc.

2.   ESCUCHAR

 Hay quien dice que el primer mandamiento que le dio Dios a Moisés fue: ESCUCHA. Y no sería de extrañar, pues de hecho el mejor regalo que podemos dar a alguien es escucharlo con amor.

 Escuchar a alguien es brindarle la oportunidad de que descubra qué piensa, qué siente y qué quiere hacer; que descubra dónde está y a dónde quiere ir. Es darle la posibilidad de ser él mismo pues si no tiene que defender sus ideas ante mí le queda disponible su energía para encontrar alternativas.

Escuchar no implica resolver sus problemas ni estar de acuerdo con lo que dice. Es abrir un espacio para que él mismo encuentre su propia respuesta.

Para ello, la Curación de Actitudes nos ofrece distintas herramientas que vamos a ir comentando. Pero escuchar es más que utilizar estrategias. Implica una actitud de amor, pues escuchar es una de las mejores formas de amar.

Ahora bien, si me solicitan que escuche, es importante que me pregunte si tengo en ese momento el tiempo, el deseo y la posibilidad de escuchar. En caso contrario es preferible proponer otro momento y/o lugar.

Primero veremos lo que ayuda y lo que obstaculiza.

AYUDA:

 -         Mirada suave.

-         Posición corporal: de frente, al mismo nivel (los dos de pie o sentados), ligeramente inclinado hacia quien habla, sin cruzar los brazos.

-         Silencio acogedor.

-         A sentir o negar con la cabeza.

-         Resumir con mis palabras lo que dijo)

-         Reflejar (repetir con sus palabras lo que dijo)

-         Parafrasear (repetir con mis palabras lo que escuché)

-         Validar sus sentimientos.

-         Hacer preguntas abiertas.

-         Cerciorarse de haber comprendido.

 

OBSTACULIZA:

 

-Juzgar                -Dar órdenes

-Interrumpir        -Culpar

-Completar         -Evadir

-Exagerar          -Ironizar

-Minimizar          “matar el gallo” (hacer ver que lo mío es más importante)

-Adornar            -Recriminar

-Aconsejar         -Competir con la atención

-Moralizar          -Decir “te lo dije”.