Perdonar a Papá

Te perdono papá, por no ser como el papá de mi amigo;
por no ser como dicen los libros que deben ser los papás;
por esperar inútilmente de mí lo que yo sé que esperabas;
por soñar con mis triunfos como si fueran a ser tuyos;
por no amarme del modo que yo creía que merecía,
y por darme hermanos que me hicieron compartirte lejos de mí.
 
Te perdono porque todos mis juicios no me permitían amarte
como tú creías que lo merecías... Ahora sé que el
perdón es una gracia que se va recibiendo en el camino del
conocimiento de sí mismo.

Que el perdón no es al "otro" sino a uno mismo.
Sé también que no tengo nada que perdonarte porque he
reconocido mis pasos en la vida y me he perdonado a mi
mismo...
 
Y por eso... Perdóname tú a mí por no haber comprendido
que el papá de mi amigo no era el hijo de mis abuelitos:
que eras tú quien junto a mamá tratabas de construir,
mejorar, y perfeccionar nuestras habitaciones, nuestras
costumbres, y nuestros pensamientos.
 
Perdóname tú a mí por ignorar tu infancia y tus
proyectos y tus sueños que abandonaste paras ocuparte de
mí. Por no darme cuenta de lo que sentías cuando te
resignabas a lo que yo no podía cambiar, cuando aceptabas
mis cambios aunque no coincidían con tus proyectos,  y por
no darme cuenta de que me conocías mejor que yo... y que
siempre me esperabas con la misma paciencia y la misma
ilusión con que me esperaste esos nueve meses que por tu
encargo compartí con mi madre... y mucho meses más para
que yo pudiera decirte todo esto, de corazón a corazón.